sábado, 30 de abril de 2016

Parquet Courts - Human Performance (2016)

"I find building blocks filled with nothing. 
Seen an ink blot page and I said nothing."


Cuando escucho al cuarteto neoyorquino Parquet Courts, siento que estoy escuchando a la banda californiana Pavement, y no es porque los liderados por Andrew Savage sean un vil copia de Malkmus y compañía; es porque esta banda ha sabido recoger el legado de Pavement para acomodarlo a su estilo y propuesta; en el Human Performance, su quinto disco predominan las guitarras sucias causadas por la gran cantidad de distorsiones utilizadas; así como bajos potentes, baterías constantes y sobre todo la voz desaliñada de Savage, que le da un aire altruista al disco, tomando, por una parte, la aptitud insurgente que es típica en los orígenes del punk y por otra parte el espíritu lo-fi, heredero del underground americano de finales de los 80’s e inicio de los 90’s; es decir que combina la rebeldía con la apatía y lo sazona con cierta pisca de tristeza, para darle ese delicioso sabor tan amargo como el café.
En conclusión el ‘Human Performance’ es un disco que le da un aire fresco a la escena lo-fi, re nutriéndolo de un espíritu sedicioso, reafirmando su carácter amateur, para darnos un disco patea traseros.

Track Listing:

viernes, 22 de abril de 2016

PJ Harvey - The Hope Six Demolition Project (2016)

"I took a plane to foreign land / And said I’ll write down what I find"


Resulta casi innecesario tener que presentar a la inglesa Polly Jean Harvey (Bridport, 1969), cantautora, multi-instrumentista y señera figura de la escena alternativa en las dos últimas decadas, cuya obra, ecléctica y muy personal -que incluye albumes tan espléndidos como Dry (1992), To Bring You My Love (1995) y Stories From The City, Stories From The Sea (2000)- la coloca como primus inter pares en lo que respecta a artistas femeninas surgidas en ese mismo periodo. Iniciando la segunda década del siglo XXI, la Harvey se había anotado otro gol con la edición de Let England Shake (2011), notable trabajo en el que se mostraba con una vena menos introspectiva que la del pianístico y taciturno White Chalk (2007), cuestionando en sus líricas tópicos diversos de la historia y la situación social y política de Inglaterra. El trabajo fue un clamoroso suceso de crítica y de ventas, sirviéndole incluso para ganar por segunda vez -situación inédita en la historia de ese premio- el prestigioso Mercury Prize. Los 5 años transcurridos desde Let England Shake llevaban a pensar que el siguiente opus de PJ iba a alejarse un tanto del tono político exhibido en aquel, pero como demuestra el flamante The Hope Six Demolition Project (2016), eso es algo que aún llevan impregnadas sus nuevas canciones, aunque ya desde una perspectiva global y menos localista, influenciada sin duda por los viajes que la artista efectuó junto al fotógrafo Seamus Murphy en estos últimos años a Afganistan, Kosovo y Washington D.C. y las vivencias recogidas en dichos lugares, que no solo se convirtieron en líricas para estos nuevos temas sino también en textos incluidos en The Hollow of the Hand, su libro de poesía editado el año pasado. La grabación misma del álbum tuvo algo fuera de lo común: fue realizada  en un sótano de la Somerset House de Londres entre enero y febrero del 2015 como parte de una instalación llamada Recording in Progress, en la que el público podía observar a través de un vidrio como Harvey y sus sidemen Flood y John Parish trabajaban, lo cual ya atraía cierta expectativa por lo que la inglesa se traía entre manos.

A nivel musical, The Hope Six Demolition Project es un álbum que no se aleja del estilo más sosegado y folk-rockero (aunque no por ello carente de nervio) que PJ había explorado en Let England Shake. Las citas a su álbum anterior son algo de lo que la ya madura Harvey se sirve aquí, así el par de temas que abren la placa den otra impresión: "The Community of Hope" es una canción de ritmo animado y casi uptempo, de carácter más pop que cualquiera de su obra previa, pero que en sus breves 2:23 se refiere de forma cáustica y negativa a Hope VI, un proyecto del gobierno estadounidense -que Harvey visitó durante su estadía en Washington D.C.- destinado supuestamente a recuperar y poblar áreas urbanas deshabitadas o en estado de abandono ("Here's the highway pathway of death and destruction / South Capitol is its name / and the school that looks like shit-hole / Does that look like a nice place?"), que por tocar dicho asunto levantara cierto revuelo en circulos políticos de USA luego de ser lanzado como single. "The Ministry of Defence", el segundo track, sorprende por su metálico riff, quizá el más pesado creado por Harvey, y describe un paisaje desolado por la guerra ("Broken glass, a white jawbone / syringes, razors, a plastic spoon / Human hair, a kitchen knief / (..) scratched in the wall in Biro pen / This is how the world will end") acompañada de graves coros masculinos y un divagante saxo, presencias constantes a lo largo del disco. Luego de ello, se suceden pasajes en los que la impronta folk se inmiscuye de forma templada ("A Line in the Sand", "River Anacostia") o potente ("Medicinals" y "Near the Memorials to Vietnam and Lincoln" con su contagioso sing-along y ominoso telón de fondo) y hasta se da tiempo para ensayar un blues de desértica evocación ("Chain of Keys"), pero no todos resultan tan notables ("The Orange Monkey", último single del álbum, es solo pasable a mi gusto) aun si están vinculados en espíritu, al discurrir sobre la decadencia de las relaciones humanas y con un tono ciertamente pesimista con respecto al devenir de las cosas. Hasta este punto algunos podrían echar en falta el rupturismo que PJ se autoimponía de un lanzamiento a otro al notarse las similitudes con Let England Shake, pero yo no veo esa falta de sorpresa como un problema siempre y cuando haya buenas canciones, las cuales si podemos hallar aquí. Quizá lo que se podría observar es que el carácter de denuncia que Harvey enarbola no se condice -a mi parecer- con una interpretación que lo haga tan patente: su indignación ante los eventos y hechos que describe es sincera pero es comedida, como si dejara que las líricas cumplan su función sin que a nivel vocal aflore del todo su lado más visceral. En todo caso, algo de esa urgencia se puede percibir en la triada de temas que cierra el álbum: "The Ministry of Social Affairs" es un blues referido a la codicia de las instituciones gubernamentales, cuya intensidad va aumentando de a pocos, con una base de vientos y una percusión machacante de marcial tono que desemboca en un enloquecido solo de saxo free-jazz, probablemente mi momento de música favorito en el disco. "The Wheel" fue el primer single de adelanto y aquí Harvey vuelve a terrenos folk-rock ya visitados previamente pero con un coro más pegadizo y palmadas a compás narrando una oscura fábula sobre 28 mil niños desaparecidos: la "rueda" del título refiere a lo cíclico de la violencia que observamos día a día como inertes testigos y con alguna complicidad. La dolorosa travesía de Hope Six concluye con "Dollar Dollar", que podría sonar anticlimático por lo que le precede: este es un tema de aire dramático en el que se nos describe la escena de niños mendigos en las calles de Kabul ("I can't look through or past / a face saying 'dollar dollar' / a face pock-marked and hollow / staring from the glass") y en el que la voz con eco de Polly Jean se yergue por sobre un minimalista arreglo, mientras un saxo bluesero dibuja una meditabunda figura. El viaje ha concluido.

The Hope Six Demolition Project resulta ser otro álbum apreciable dentro de la obra de PJ Harvey, aunque -siendo sincero- quizá no le va en zaga a sus mejores discos, algo que le puede pasar a artistas con un body of work tan versátil y suculento. Como ya mencioné, su autora no visita aquí nuevos parajes ni propone algo rompedor con respecto a su pasado, pero la sabia autorreferencia, el carácter documental del conjunto y la honestidad que emana de estas crónicas musicales lo convierten en un disco de un nivel satisfactorio y que vale la pena oír. 

LesterStone

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miércoles, 13 de abril de 2016

The Jezabels - Synthia (2016)

"Sheets are red with blood 
No words I can say 
No sex is the same 
No words"



The Jezabels, es una banda australiana que este año lanzó su tercer disco titulado “Synthia”, el cual tiene una clara influencia del synthpop. Los sintetizadores marcan la pauta, creando un ambiente lujurioso lleno de ritmos vigorosos y etéreos; así mismo los efectos de las guitarras (afluentes de shoesgaze) le dan un toque de oscuridad y dramatismo que son el ingrediente perfecto para acompañar las letras feministas, cargas de sorna y connotaciones sexuales. La grandilocuencia del disco se percibe en cada una de las canciones que son ejecutadas de una manera soberbia por los australianos, en donde se destaca la voz melancólica de Hayley Mary que trasmite toda esa angustia y dolor, y que además logra trasladarnos a parajes oníricos, obvio, cuando así lo requieren las canciones. Sin embargo, creo yo que toda la responsabilidad recae en la tecladista Heather Shannon (que salió victoriosa de la guerra contra el cáncer) puesto que, como mencioné al inicio, el sintetizador es la base del disco, dándole momentos solemnes, como también irreverentes, sin duda la clave principal de “Synthia”; no puedo dejar de lado las guitarras de Samuel Lockwood que fluctuando entre el shoesgaze y el post-punk sazonan el disco con la pisca rockera y claro el altisonante trabajo de la batería a cargo de Nik Kaloper que se encarga de darle vida a esta obra. No creo que sea el disco del año, pero de algo estoy seguro: este disco no pasará desapercibido, pues tiene los ingredientes perfectos para que sea disfrutado por todos.

Track List:


domingo, 27 de marzo de 2016

Pinkshinyultrablast - Grandfeathered (2016)



En definitiva mi banda favorita de Rusia es Pinkshinyultrablast, ya me cautivaron el año pasado con su grandilocuente ‘Everything Else Matters’, que fue uno de los discos que más escuche el 2015, ahora han lanzado otro material titulado ‘Grandfeathered’, y no han defraudado, la banda continúa tomando influencias de los pesos pesados del Shoesgaze y Dreampop (léase My Bloody Valentine y Cocteau Twins) ya que las capas sobre capas de distorsión de guitarras y voces siguen siendo los principales ingredientes en la composición de las canciones, sin embargo esta vez hay guiños a la electrónica; dando como resultado un disco sea más versátil y efusivo, creando ruidos ensordecedores que terminan siendo un placer , además la banda ha dado un paso importante a la evolución de su sonido ; estamos ante una joya repleta de sonidos surrealistas, en donde las guitarras distorsionadas marcan la pauta de esta nueva aventura de los rusos; lo que ‘Grandfeathered’ nos muestra es a una banda más compacta con un sonido más sólido,hy sobre todo sin nada de pretensiones.

Track Listing:

sábado, 19 de marzo de 2016

Triángulo de Amor Bizarro - Salve Discordia (2016)

"Europa es una zorra y está matando a su juventud"



Triángulo de Amor Bizarro es una banda española , oriunda de Galicia España; es, sin duda, una de las bandas referentes del indie rock en español, debido a que tiene un estilo ecléctico influenciado por varias corriente, como el shoezgaze, space rock, noise o el post punk; la banda ya cuenta con cuatro discos, su más reciente trabajo se titula ‘Salve Discordia’ que sin duda es uno de sus discos más tajante (al menos a mi modesta opinión) ya que desde el primer track ‘Desmadre Estigio’ logra hipnotizar con sus desordenados riffs, sus ruidosas distorsiones y sus oníricos balbuceos; con melodías que vacilan entre Sonic Youth y My Bloody Valentine; el cuarteto nos regala una joya no sólo del rock en castellano, sino del rock en general, con canciones desenfrenadas en donde el cuarteto muestra su versatilidad e ímpetu. Lo que en lo personal me llamó más la atención es sin duda la batería que sin temor a equivocarme es el punto más alto del disco, dándole ese frenesí exquisito que permite esa vorágine de sonidos que satisfactoriamente destruyen los tímpanos.

Triángulo de Amor Bizarro, ha llevado su sonido a un nivel superlativo, ya que puedo afirmar que hasta la fecha es su mejor trabajo, esto debido a que los siento más compactos y más cuajados, los gallegos nos regalan un disco contundente, un disco exquisito una amalgama de sonidos capaces de satisfacer a los oídos más exigentes.

Track Listing:


jueves, 10 de marzo de 2016

Animal Collective - Painting With (2016)

"I don’t even know where to begin 
Or how I should start these days"

El disco tiene tres portadas
Con Animal Collective me pasa algo curiosos, sus primeros discos son los más difícil de apreciar ya que los considero muy denso y experimentales; mientras que a partir de su disco Feels (2005) a pesar de seguir siendo experimentales, los siento más accesibles, es como si se trataste de una evolución inversa, con esto no quiero decir que sus primeros discos sean mejores o que con el tiempo se hayan vuelto más comerciales, pues esta banda ha continuado experimentando con los sonidos, y llevando su música a un nivel superlativo, si lo comparamos con otras bandas contemporáneas, quizás para muchos sea una banda snob, quizás para otros sean considerados vanguardistas, pero nadie puede negar que es una banda que lleva la creatividad a otro nivel.

Su más reciente trabajo Painting With, es el reflejo a lo que me refiero, ya que su sonido sigue siendo peculiar, lleno de ritmos enajenados y melodías brillantes, en donde predominan los sintetizadores acompañado de una variedad de instrumentos de percusión y curiosamente dejaron de lado el “reverb” que había sido un sello característico de la banda; no obstante esta vez las canciones ahora son más cortas y directas, debido a que los artistas desearon rescatar la actitud punk y citan a Ramones como su principal influencia. Así mismo la banda se basó en la prehistoria especialmente en los dinosaurios y las pinturas rupestres en los procesos de composición y grabación, puesto que deseaban no incluir ningún tema lento. Resultando un disco raro (esto no es novedad), divertido y pegajoso, ¿su disco más pop? Quizás, pero siento que aún este trío de Baltimore está lejos de decepcionar.

Track Listing:

domingo, 6 de marzo de 2016

DIIV - Is The Is Are (2016)

"Medicine for free If you’d only asked for me"



Cuando la banda d EE.UU. DIIV lanzó su disco ‘Oshin’ allá por el 2012 toda la prense se rindió ante Zachary Cole Smith y los suyos, ahora cuatro años después regresan recargados con ‘Is The Is Are’ un trabajo mucho más maduro, un disco que va cambiando de tono con cada canción, comenzando con un indie pop pegajoso en donde predominan los riff de guitarras herederos principalmente de The Smiths, pero luego los sonidos se vuelven más densos predominando los efectos de guitarra con sonidos más cercanos al dream pop con una marcada influencia a Cocteau Twins hasta encontrarnos con una guerra de distorsiones que me recuerdan a sus coterráneos Sonic Youth; el mérito de DIIV es lograr amalgamar todas su variopinta influencia y crear uno de los discos más frescos, vistoso y sugerente de estos primeros meses del 2016, no cabe dudas que DIIV cada vez se muestra como una banda sólida, siguiendo un camino interesante, a la cabeza de Smith que se muestra como alguien versátil que sabe usar sus influencias sin caer en plagios.

Track List:


domingo, 28 de febrero de 2016

Kanye West - The Life of Pablo (2016)


Pocos artistas aparecidos en los últimos 15 años han generado reacciones tan diversas en el público, la prensa y la crítica musical como Kanye West (Atlanta, 1977). Es más, si estás leyendo esto, es muy probable que tengas ya bien formada una opinión sobre el sujeto de esta reseña y es por ello que casi se podría afirmar que Kanye es el artista más polarizante de los últimos 15 años, no solo dentro del hip-hop sino en un nivel general. Aquí el tema ya no tiene que ver sólo con la clásica dicotomía de amarlo u odiarlo, sino que la relación que uno puede tener con él conlleva un mayor grado de complejidad: se puede perfectamente detestar su imagen pública y todo lo que esta incluye (su arrogancia, sus bravatas, su habitual figuración, su megalomanía, etc.) y apreciar su música. O se le puede apreciar o aborrecer por todo eso: después de todo, Kanye es uno de esos artistas que han creado un personaje de si mismo -para bien o mal-, que mezcla la fanfarronería con la honestidad brutal, lo que lo ha hecho uno de los nombres más comunes en la prensa musical (y de espectáculos, sobre todo por sus enfrentamientos con otros artistas, su vida personal y su publicitado matrimonio con la socialité Kim Kardashian). Pero por otro lado, este es uno de esos casos en los que habría que separar hasta cierto punto artista y obra a fin de conservar cierta objetividad: si solo se le detesta por cómo es a nivel personal -o de personaje- y eso nos lleva a desdeñar su música simplemente por tal razón, estaríamos cometiendo un grave error: no hay que olvidar que este sujeto es responsable de buena parte de la música pop más imaginativa y singular de la última década. Habiendo iniciado su carrera como productor (rol que aún desempeña en sus grabaciones, complementado por muchos otros de ese rubro) y trabajando en su momento con -entre varios otros- Jay-Z, Beanie Sigel y Cam'ron, West no tardaría en pasarse al otro lado de la consola, debutando con el avasallante The College Dropout (2004), en el que su peculiar delivery -mitad rapeo, mitad canto hablado- era sazonado por beats tiznados de gospel, soul y R&B. Luego de eso proseguiría una ascendente y meteórica carrera, en la que incorporó también a su sonido una infinidad de elementos sacados de -por ejemplo- el synth-pop, la música orquestal, la electrónica y el pop, haciendo de algún modo que tan ecléctica fórmula suene coherente y convincente, tomando riesgos que la mayoría de artistas en su género no había tomado, cuestionando a traves de sus líricas tópicos varios de la sociedad estadounidense y, lo mejor, lanzando discos de gran factura como Late Registration (2005, producido por Jon Brion) y My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), cuyo maximalismo sónico, ambición y grandes canciones lo convierten en uno de los mejores títulos de lo que va de esta década. Luego de Watch The Throne (2011), decente colaboración con su mentor Jay-Z, West lanza Yeezus (2013), que era su entrega más experimental hasta la fecha, en la que a la manera de unos Death Grips mezclaba a placer elementos sacados de la música industrial, el electro y el acid-house conformando un disco agresivo, pero en el que -si me preguntan- su consabido eclecticismo no llegaba a cuajar como en discos anteriores al margen de algunos buenos momentos. Pero viéndolo en perspectiva, eso era solo un adelanto de lo que este flamante The Life of Pablo (2016) podía ser.

Desde su propia y accidentada génesis, se podía intuír que The Life of Pablo (cuya grabación fue realizada durante los últimos 3 años en lugares como Italia, México y Canada, además de USA) iba a ser un álbum particularmente guiado por los caprichos de Kanye: su lanzamiento fue retrasado varias veces entre mediados del 2015 e inicios del 2016, lo que también incluía cambios en el tracklist, la secuencia de los temas y hasta en su mismo nombre, hasta que finalmente se editara el 18/02 a través de la plataforma digital Tidal. El resultante es un álbum que si bien a nivel musical conserva algo del abrasivo minimalismo que poseía Yeezus, es incluso más disperso a nivel de beats y producción (por lo que es un poco difícil florear sobre él haciendo referencia a aspectos generales), aunque haciendo cierto énfasis en un aspecto melódico que casi no aparecía en aquel. Desde el (buen) inicio con el gospel marciano de "Ultralight Beam" (con exultantes coros de iglesia y un buen verso cortesía de Chance The Rapper), la constante aquí será el oír a Kanye manipulando elementos a su antojo y metiendo tantas ideas en las canciones que si no se les oye con cierta atención parecen como un conjunto de fragmentos dispuestos de forma aleatoria - ese es basicamente su método de trabajo aquí (un primer ejemplo de eso es "Father Stretch My Hands", partes 1 y 2). No obstante eso, en la primera mitad encontramos temas destacables como "Famous", que tiene la voz invitada de Rihanna (versionando a Nina Simone), cariñosas líneas dedicadas a la popstar Taylor Swift que le echan más leña al fuego de su mediática rivalidad ("I made that bitch famous" - todo un caballlero), una buena base cortesía de Swizz Beatz y un feliz sampleo de "Bam Bam" de Sister Nancy, que vuelven al track uno de los más fácilmente aprehensibles del disco. "Feedback" retoma la agresividad de Yeezus, con sonoridad electro y un belicoso delivery de West ("wake up nigga, wake up!") que son de los mejores que le he oído, y "Freestyle 4" se sirve de un sample de Goldfrapp para crear un clima tenebroso y de cine noir, algo inédito dentro de su discografía. La concisión de "Highlights" conspira para el disfrute de dicho track -a pesar de tener una estructura un tanto bizarra-, a lo que contribuye un ágil rapeo de Young Thug, un buen beat y versos de Kanye sobre su deseo de usar una GoPro en la p**** (!). Tomando en cuenta que éste es un disco de West la inevitable cuota de autoindulgencia también aparece: "Low Lights" (breve interludio en plan spoken-word de religiosa connotación) y "I Love Kanye" (auto-referencial skit que es el instante de mayor humor en el disco) podrían obviarse sin que el conjunto se resienta en lo absoluto. Si el primer tramo de The Life of Pablo se sostiene en los buenos pasajes ya mencionados, a pesar de ese carácter inconexo que irónicamente lo hacen sonar eficaz y sorpresivo, en la segunda mitad la revolución del álbum definitivamente se ralentiza y todo adquiere un tono más meditabundo: "Waves" retoma la impronta gospel y tiene gancheros versos del -por otro lado- impresentable Chris Brown. "FML" tiene otro pegajoso hook a cargo del soulero The Weeknd y un buen rapeo de Kanye superpuestos a un beat más bien monótono. "Real Friends" es otro punto alto del disco, con su mecánica base y su piano loopeado, con líricas de West que parecieran ser honestas y sentidas. "Wolves" y "30 Hours" tienen un sabor a guiso a medio cocinar y me parecen un poco ralas y repetitivas para su propio bien, durando más de lo que deben y son tracks de los que podría prescindir, aunque en la parte final la dinámica "No More Parties in LA" (en la que Kanye intercambia versos con Kendrick Lamar, el nuevo niño mimado del hip-hop) con su marcado bajo y beat funky de onda old-school y ""Facts (Charlie Heat Version)" con su amenazante synth y esos sutiles sampleos sacados de "Street Fighter" le devuelven al disco algo del momentum perdido (no sabría definir bien que es "Fade", el tema de cierre, ¿un electro-calypso? ni idea). 

The Life of Pablo (el tal Pablo es al parecer un alter-ego de Kanye) es, al margen de sus momentos destacables, un disco complicado de juzgar como totalidad, es tan volátil y disperso que parece ser diseñado para el shuffle-listening y, como tal, no habría mucha necesidad de oírlo en integridad o al menos en el orden que es presentado: pareciera estar conformado más por pedazos y retazos que por canciones propiamente dichas, dando la impresión de que West nos estuviera presentando el avance de sus pesquisas más que un trabajo totalmente terminado (los retrasos y dudas de su autor previas a su lanzamiento pueden sugerir eso), una suerte de collage caprichoso de ideas, un experimento de ensayo y error. Incluso aunque le tengo mis reparos a Yeezus, aun con todo su feísmo y agresividad, es un trabajo de mayor cohesión que éste y con un norte claro, pero hay varios temas y pasajes en TLOP que me gustan más que las de aquel y que crean una curiosa recordación, por lo que lo he estado oyendo la última semana casi en non-stop; de repente así funciona su peculiar arquitectura. Pablo es ambicioso, impredecible, expansivo, caótico y audaz, cualidades todas que aplican al mismo Kanye West y reflejan su constante búsqueda de nuevos derroteros sónicos, siguiendo su particular y caprichosa musa. ¿A tomar o dejar? quizá, pero fuera de subjetividades y reparos, hay que darle crédito al tipo -a pesar de si mismo- por intentar hacer algo diferente dentro de la música pop actual. 

LesterStone

Óyelo en: Tidal y por vías ilegales (Soulseek, por ejemplo)

jueves, 25 de febrero de 2016

Savages - Adore Life (2016)

"If only I'd hidden my lust 
And starved a little bit more 
If only I didn't ask for more
Is it human to adore life?"



Oscuras, tétricas, rabiosas y directas son los adjetivos con el cual se le puede etiquetar al cuarteto londines Savages, que este año lanzan su segundo disco titulado ‘Adore Life’ luego del magnífico debut que fue hace tres años el ‘Silence Yourself’. Musicalmente la banda sigue explorando y explotando el post punk, un género en las que ellas se sienten cómodas, no sólo por sus melodías sino también en su estética, las guitarras siendo densas pero esta vez las melodías son más rudas, la fuerza que impregnaban en su anterior disco no se ha perdido, tampoco su irreverencia, y mucho menos el espíritu contestatario, estando más ásperas y sobre todo rebeldes; Savages sigue pateando traseros, siguen jugando con los acordes de guitarra buscando nuevos sonidos, el bajo sigue siendo vital y potente, dándole peso para hacer melodías más broncas, que van acorde con las letras oscuras que hablan principalmente de desamor, sin duda el ‘Adore Life’ es uno de esos discos necesarios, un disco rebelde y desafiante el cual nos recuerda cual es el “objetivo” del rock.

Track Listing:


domingo, 21 de febrero de 2016

Massive Attack - Ritual Spirit (EP, 2016)


Hay que admitir que una de las primeras sorpresas musicales del año fue tener material nuevo de Massive Attack, así este no conforme un álbum propiamente dicho. Desde que editaran el destacable Heligoland (2010), la actividad del connotado combo electrónico inglés (que ahora funciona como un ente bicéfalo conformado por Robert "3D" Del Naja y Grant "Daddy G" Marshall) en este último lustro se había concentrado principalmente en presentaciones en directo y en adherirse a distintas causas políticas, pero a pesar de haber anunciado en el 2013 que se encontraban trabajando en temas nuevos, no había nada que augurara que estos aparecerían a inicios de este 2016 (28/01/16, para ser más exactos) en diversas plataformas digitales. Los primeros datos a destacar sobre este EP de 4 temas titulado Ritual Spirit, es que cuenta con la participación de Tricky, que colabora con su ex-grupo -que dejó en pos de su carrera solista- por primera vez desde Protection (1994) y es la única grabación (aparte del soundtrack de la película Danny The Dog) en la que el tío Horace Andy no aporta su distintiva voz al conjunto, todo un clásico de Massive Attack. 

Desde los primeros segundos de "Dead Editors" (track que da inicio al EP) se puede entrever que el tiempo transcurrido desde su último lanzamiento les ha servido para poder incorporar sonoridades nuevas a su discurso, pero siempre agregándole su impronta característica: es así que el mencionado tema se desenvuelve en una base uptempo que abreva en las fuentes del 2-step, sobre la que el rapero británico Roots Manuva dispara dinámicos versos; es el tenso y pulsante bajo que se oye de fondo en el que se percibe el proverbial tono oscuro que Massive Attack le imprime a sus creaciones. Dicha tensión también se respira en "Ritual Spirit", que le da título al extended y en el que las notas de guitarra que entran/salen y el amenazante bajo ayudan a crear una densa atmósfera, con una base tribal y efectos de palmadas sobre las que el soulero inglés Azekel entona vocales con mántrico efecto. Los mejores pasajes llegan luego de eso, con "Voodoo in My Blood", tema que también se sirve de percusiones tribales (aunque más complejas y trabajadas que en el tema que antecede) a la que de a pocos se le van superponiendo sonidos diversos de sintetizadores, repetitivas guitarras (la que entra en 1:25 es la que da carácter al track) y la armónica vocalización del tándem hip-hop Young Fathers, que crean un momento de hipnótica naturaleza y galopante intensidad. "Take It There" es el tema en el que participa Tricky, que cierra el EP y que es a mi gusto el más destacado del conjunto. Acá tenemos a 3D y al monstruo de Bristol intercambiando vocales en un call-and-response como en los viejos tiempos sobre una base rítmica de clasicismo trip-hopero, con un piano que va marcando el pulso (que guarda alguna similitud a "A Wolf at the Door" de Radiohead) y con un apremiante crescendo hacia el final que culmina con todo volviendo a la tranquilidad del inicio de brillante forma. De lo escrito arriba se puede deducir que Ritual Spirit nos ha parecido un EP de notable factura, que en su breve metraje (17 minutos) exhibe un nivel de composición y detallismo que esperamos los Massive Attack puedan refrendar de mejor forma aun en un álbum de larga duración, que por lo aquí escuchado quisiéramos que salga mañana a primera hora; la expectativa ya está creada. Recomendado. 

LesterStone

Óyelo aquí: